Clearing de mujeres

De repente te encontrás en un punto donde es evidente que pasas de etapa.

Ya no se trata de si te llama, de si estas enganchada vos o el, si hay compromiso o no.

Las cosas están más claras.

Sin darte cuenta programas compras del super de a dos, le hacés un lugar en tu placard para su ropa por una cuestión de practicidad, conviven 2 cepillos de dientes en tu baño y el desodorante masculino también, por que aun sin convivir, la idea es estar cómodos.

Así estaba Male hace un par de semanas, cuando nos contó que, se veía atemorizada, no por arrepentimiento sino por el miedo natural a lo desconocido, de estar hablando con su pareja de armar una familia.

Al fin tenía a su lado a la persona que le cerraba para al menos rozar el tema.

Pero el planteo no giraba en torno a lo que ustedes imaginarían, sino a una nueva inversión.

“NO me dan las cuentas” tiró.

El nuevo destino de los usd 2000 que venía ahorrando para unas posibles vacaciones a mitad de año de repente cambió para sorpresa de todas

“Voy a invertir en mi, en mi cuerpo, en mi futuro: voy a hacer un plazo fijo de mis óvulos”

“No me dan las cuentas: tengo 34 años, y quiero hacer las cosas bien. Que el factor edad no me haga como a muchas hacer las cosas mal por apurada; yo quiero viajar primero, después convivir, después casarme y ahí formar una familia. La realidad es que si pasa todo eso, lo mejor es que me congele un par de ovulos para el plan”

Mara se rió y ridiculizó la situación;

“Me parece de una frialdad absoluta eso que pensas: un hijo se puede prever pero bancarizar la cuestión…me da muy obsesivo, estas poniendo a un hijo en el diagrama de objetos de consumo”

Vanesa agregó

“no podés planificar de esa manera, donde está el deseo, el acto de amor?”

Recordé automáticamente el capitulo de SATC donde Carrie reclamaba desde su soltería la validez de  su derecho de comprar los zapatos más caros, frente a la desestimación del mismo por parte de su amiga con hijos, que minimizaba la cuestión tratandola de superficial.

Como siempre, se largó la frase brutal tan común en los grupos de mujeres y en este en particular.

“Congelar un óvulo puede parecerte muy frio Mara, y no me protege frente a lo inesperado de la vida, podes planificar y que aun te salga mal; pero de ser así no es una cuestión menos frívola que las siliconas aun más caras que te pusiste para retener al tipo que se te escapaba”

“Si lo pensas, yo puede que esté colocando a mis óvulos como objetos de consumo, pero vos colocaste a tu cuerpo entero en el circuito y en la vidriera, dándote un upgrading de imagen para reposicionarte frente a la competencia, mostrándote como un espécimen mejorado de la especie en pos de una selección natural”

“Si lo analizas, hiciste una inversión de plazo fijo buscando reproducirte,  al igual que yo”

Siempre disfruto juntarme con mis amigas de la facu, son tan ilustrativas del consumo y de la negación; incluyéndome a mi misma.

Feliz dia!

Para todas las mujeres y para aquellos hombres que nos saben cuidar y respetar, este video “Women in art”

 

Feliz dia!

 

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Sobre chongos y otras yerbas- parte 2

Nada más divertido que estar en una época de cero compromisos, cero responsabilidades.

 

Nada mejor que encontrar ese punto en el que sinceramente decis “Si, estoy muy bien sola” y no es una pose de superada sino absolutamente la verdad.

 

Un sábado salis con uno, teatro con otro un jueves, cero expectations.

 

Así estaba Andrea, 31 años. Mayo 2010, dos citas en una noche, cena acá cena allá.

 

Una mente básica la podría haber catalogado de fácil, pero lejos de jerarquías morales, la idea era pasarla bien.

 

La etapa de boliches había dado paso, tras experiencias tétricas, a la etapa on line.

 

Una amiga le sacó un perfil en Match.com y más que buscar “al amor de su vida”, sabiendo muy bien que eso no existe, Andrea tenía objetivos mas antropológicos (¿)

 

Con la mayoría de sus amigas casadas o en pareja, tener “planes” que no incluyeran un pote de helado y una peli de dvd alquilada un sábado a la noche, era un buen cambio.

 

Andre explicaba su hipótesis de trabajo a sus amigas asi:

 

“para los hombres, la mina del boliche es a priori un gato, un one night stand, algo pasajero que no vale la pena jamás. Ahora la misma mina, en otro ambiente, previo chat, lo minimo que te invitan es a cenar, retrasando el proceso. Si te posicionas bien, al menos lográs que no se te tiren de una, o lo manejas. ”

Sus amigos hombres la criticaban por frívola.

Sus amigas mujeres se dividían en varios grupos; las que la criticaban por superficial, por andar “chongueando”;  las que la felicitaban y envidiaban y creían erróneamente que era una búsqueda desesperada de novio; y las intimas amigas que sabían que todo el experimento no tenía mas que un efecto curativo.

 

Un chongo es una palabra que puede resultar desagradable para muchos, pero que en la práctica suele traer aparejado una cura del alma. Digamos que un chongo puede funcionar como el famoso Aloe Vera.

 

Asi se sentía Andrea al menos.

 

Cada cena en un restaurante, la hacía sentir valiosa.

Cada caricia y mimo de desconocido la hacía sentir bella y deseada.

Cada llamado o sms la hacía divertirse, y si llegaban varios de diferentes remitentes, se sentía codiciada.

 

Porque lo que un hombre solo no le había podido dar, ella lo recibía dividido en varios supliers, alias chongos, dividiendo el efecto y generando uno multiplicador.

 

Y una vez que el efecto curador de sus previas heridas concluyó, lo que se dio cuenta es que ella, se sentía ahora valiosa, deseada y codiciada, habiendo recuperado en cada uno de esos hombres insignificantes lo que uno solo muy significativo le había quitado:  una parte de si misma.

 

Y aprendiendo por primera vez en su vida que, nunca más le daría a nadie el poder de hacerle creer que era poco.

 

 

 

Sobre chongos y otras yerbas- 1

Maru, 34 años, profe de gym, recién separada después de una convivencia con un sujeto 7 años menor, decidió apostar por el consejo que le daban el 90% de sus amigas: relax y buscarse un hombre sin compromiso alguno, just for the sex, que no la atrajera en ningún sentido.

Sábado, pub, copa de más. Y allí lo conoció.

Javier, 40 años, dueño de un restaurante, recién divorciado, con un humor pésimo y con pocos dedos de frente, parecía el candidato ideal. Lo suficiente poco atractivo intelectualmente como para engancharse y lo suficientemente atractivo físicamente como para calentar las sábanas. Al menos por un invierno.

Primer noche, segunda noche, tercer noche. Sexo del bueno, y mucho más bueno de lo que podía haber esperado. La magia no se encendía para nada cuando el la aburría con sus charlas, y tras el orgasmo, se sentía extraña al tener las típicas y falsamente atribuidas solo al género masculino, ganas de “andate de mi cama y de mi casa ya”.

La situación era ideal. Ni el buscaba una relación seria ni ella, se acompañaban solo cuando los dos querían y podían and that´s it.

Al menos hasta el segundo mes, cuando Javi le comentó, mirandola de costado

“Yo no quiero que te confundas, esto para mi es una situación solo sexual”

Sorprendida, sin querer ser hiriente, Maru le contestó

“Quedate tranquilo que es lo mismo que yo busco. Realmente no necesito estar en pareja ahora”

La segunda vez fue a las dos semanas, y lo más gracioso fue que sucedió poco antes de que Maru iba a alcanzar el orgasmo. Justo ahí, ahí, en ese momento, Maru sintió que la tiraban de un empujón de un acantilado cuando Javier con la respiración entrecortada y sudoroso exclamó:

“Me re calentás Maru, pero nada mas, por favor no te enganches porque sería una cagada”.

Chau orgasmo.

La tercera vez fue lavando los platos. Maru le pidió ayuda, y Javi en vez de pasarle el detergente, le pasó factura

“NO quiero que te enamores de mi”

Soltando el repasador, y viendo que a veces la única manera de que llegue el mensaje es la brutalidad, nuestra Maru contestó

Javo, no hay ninguna CHANCE de que yo me enamore de vos. No me gusta tu personalidad, no me atrae tu sentido del humor, no me pasa absolutamente nada con vos que no tenga que ver con un buen garche. Está claro?”

“me quedo tranquilo entonces” _ contestó nuestro protagonista, pasando la virulana.

Se siguieron viendo, pero los encuentros empezaron a decaer en calidad. Por ser sutil, porque la realidad es que Maru no llegaba ni a contar a 10 y Javo terminaba.

Hasta que él mismo dejó de acabar con ella, y se disculpó, diciendo

“Sory Maru, algo se cortó, algo pasó y no me puedo conectar más con vos, es solo con vos eh, a mi no me pasa con nadie más” . Tiró la piedrita para minar un poco la autoestima de Maru.

Cosa que no logró, porque Maru tenía perfectamente claro que lo que a Javo le calentaba, era pensar que ella lo amaba, que era una cosa que el engañaba, y en el engaño mismo, en ese mismo instante en que se imaginaba que Maru lo miraba enamorada, solo ahí, en ese punto clave, el podía acabar.

Un pobre tipo.

Sin hinchazon no hay paraiso II

Muchos de los comentarios que recibi en el post anterior, ya sea a través del blog, Facebook o Twitter, tuvieron que ver con la identificación con el aumento de kilos, lo cual no era en si la esencia del post.

Algunos de los comentarios fueron algo asi

“Te re entiendo, me siento una vaca, super hinchada todo el dia”

“No quiero salir de noche”

“Cancelé una cita porque no me gustaba como me quedaba la ropa, y el chico me super gustaba, me iba a rechazar”

“Te super entiendo, tenemos que perdonarnos”

Lo más gracioso de todo es que gran parte de estas mujeres, lejos de lo que uno podría pensar, no son ni siquiera gordas.

Muchas de ellas son hermosas, se ocupan de si mismas, van al gimnasio, van pasando de moda en moda en lo que a actividad y técnicas de gym se refiere: Vamos con Curves, con Pilates, y ahora a full con Power Plate.

Sesión de electrodos para tonificar, o directamente compra en cuotas del aparato.

Masajes reductores.

Esteticistas.

Pastillas para adelgazar

Compras compulsivas en dietéticas.

Trastornos alimentarios y la consiguiente inversión en terapia, nutricionistas.

La búsqueda puede parecer a simple vista estética, pero tiene más que ver con una sensación física y con una meta social.

Aun así, el resultado es el mismo: insatisfacción.

Que se comprenda que me parece genial estar bien, pero cuanta demanda y autoexigencia nos hace olvidar el disfrutar.

Sentirnos livianas, estar flacas y lucir bellas, por fuera, parecería que muchas veces solo se logra sintiéndose miserables por dentro.

Sin hinchazon no hay paraíso

Pocas cosas me joden más que sentirme hinchada y pesada.

Bueno, a casi todas las mujeres.

Es sensación que te acompaña todo el día de malestar, de pesadez, de rollos, de kilos de más.

Cuando más siendo una persona que sufrió mucho los trastornos de la alimentación (ponele en pasado…)

En el 2009 me lesioné y aun al día de hoy no pude recuperar mi estado. Guardo con esperanzas la ropa que ya no me entra, y espero recuperar mi rodilla y volver a una de mis pasiones: correr.

Correr para mi es sentirme liviana, libre, ligera. Corro sin rumbo fijo ni circuito predeterminado. Doblo en una esquina, sin mucha meditación previa. Odio los ciclos fijos y repetitivos. Todo un mensaje.

Cuando corro descanso la mente, pienso, hablo conmigo misma. Solo las personas que tienen pasión por correr entienden esto.

En algún momento corrí en todo aspecto. Hice 4 posgrados y 2 idiomas en 3 años, fui medalla de honor en la facu, y entrenaba en el gimnasio alentada por un novio obse, que sabía captar mi TOC perfectamente.

Corría en mis objetivos laborales, en mis objetivos materiales, en mi vida social.

Vivía de vorágine en vorágine, queriendo siempre un poco más, traspasando metas, hasta que todo explotó.

Me quedé sin laburo, sin amor en un breve lapso de tiempo, y dejé de correr, ganando varios kilos.

Y no fue el fin del mundo, aunque lo pareció.

Tuve que empezar a caminar de a poco, y como la lesión que aun me jode las rodillas, fue lentamente, porque es la única manera; me busqué un nuevo trabajo, me fui ganando nuevos amigos, desaceleré la estúpida carrera laboral, hice terapia para sanar mis heridas del alma.

Brindé este fin de año pensando en todo lo que gané, despacio, en este último tiempo.

Tengo casa nueva, auto nuevo, nuevas metas laborales.

Fortalecí viejas amistades.

Gané nuevos y auténticos amigos y perdí aunque dolorosamente algunas poco valiosas.

Me enamoré otra vez.

Me voy de viaje con él.

Así que cuando empiece a correr de vuelta, no solo va a ser para no sentirme hinchada o pesada o para bajar esos kilos que aun me molestan, sino que también va a ser porque aprendí que, de estos ciclos de parar, empezar a caminar, y volver a andar, se trata la cosa. Perdonándome los kilos ganados.

Porque sin ellos no tendría todo lo que gané y hoy me hace feliz.

Hasta que vuelva a correr para no sentirme hinchada, como toda Toc.

Sobre la percepción de la realidad. Parte 1

Para la casta de mujeres que andan dudando de su percepción de la realidad y les hacen creer que fantasearon historias.

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Carolina siempre se decía a si misma:

Nunca voy a salir con un tipo recién separado”

Eso sí; Leo no era el tipo con el que “estaba saliendo” se dijo.

Se veían, la pasaban bien, buen sexo, pelis, y ningún compromiso. No se estaba mintiendo a si misma, simplemente no era el caso. Era una transición, un buen negocio para ambos.

Al cuarto mes de estar juntos, finde semana en la costa mediante, Carolina se vió, sin proponérselo, en medio de una relación que excedía lo meramente casual. Ni novios, ni relación free.

Transitaban ese tramo de espacio, tiempo y derechos en el que, justamente no hay derecho a nada pero las acciones del día a día son las mismas que las de un noviazgo.

Así se vio acompañándolo al velatorio de un compañero de trabajo.

También lo cuidó cuando estuvo enfermo con 40 grados de fiebre.

Pero viceversa, cuando ella estuvo a punto de ser despedida, él, como buen abogado, la asesoró en cómo debía conducirse.

“La receta al fin” _ concluía Caro en su grupo de amigas_ “es hacerse la boluda y cero planteo…fluís fluís a través del buen sexo y bueno, un buen día te das cuenta que estás en medio de una relación”.

Sus amigas tomaban nota.

Al sexto mes, le pidió que por favor la acompañara a comprarle un obsequio para su madre en selecta joyería de Avenida Alvear.

Al séptimo mes, conoció a sus amigos.

Prácticamente dormían juntos todos los días de la semana.

Al noveno mes, Caro le pasó un folleto, mientras estaban abrazados en la cama, con unas ofertas de Lan para ir a New York en marzo.

“Pero paraaaá…vos estás confundida….nosotros no somos nada”

Caro se sintió una estúpida. La ausencia de definición y etiqueta era, como la falta de un buen diagnóstico, un veredicto definitivo donde ella no tenía absolutamente ningún derecho a apelación alguna.

Empezó a dudar de su ajuste a la realidad. Evidentemente su capacidad de fantasear la había traicionado y se había confundido.

Se fue a su casa en medio de una maraña enredada de pensamientos, necesitaba ordenarse.

Pasadas unas horas y charlas con amigas mediante concluyó, que ella no tenía un problema con su percepción de la realidad.

Lo que le pasó fue mucho peor que eso: el tipo con el que salió durante casi un año se evadió y se libró de ella mediante un tecnicismo

Porque una cosa es que te traten de loca y otra, de tonta, en una estafa emocional, que poco tiene de irreal.